Conversando con Ana Regina Miranda

 

 

 

Ana Regina Miranda,  escritora de literatura infantil, apasionada maestra y codirectora del área infantil de Casa Azul Ediciones, una editorial dedicada a la difusión de historias que inspiran tanto a niños como a adultos. Con una sólida trayectoria en el ámbito de las letras y la educación, ha enfocado su carrera en estimular la imaginación y el amor por la lectura en las nuevas generaciones. Hoy tenemos el privilegio de conversar con ella sobre varios temas y su visión sobre la importancia de la literatura infantil en la sociedad actual.

Sobre la escritura infantil:

 

— ¿Qué te inspira al momento de escribir literatura infantil y cómo encuentras temas que conecten con los niños de hoy?

— Mi principal inspiración son los niños que me rodean. Creo firmemente que, si puedo hacer algo por ellos, ese impacto se extenderá a muchos más, ya que las acciones se replican. Ser maestra me ha dado el privilegio de observar, día a día, los cambios tanto externos como internos de mis alumnos, pues llevo más de 13 años en el mismo colegio. A veces, basta con mirar sus ojos o sus expresiones para notar que algo les preocupa. A través de mis libros, busco apoyarlos y ofrecerles consejos de manera sutil, brindándoles historias con las que puedan identificarse. De esta forma, descubren que no están solos y que otros niños también enfrentan desafíos similares.

 

Sobre tu rol como codirectora del área infantil en Casa Azul:

 

— ¿Cuál ha sido el mayor desafío y la mayor satisfacción al codirigir el área infantil en Casa Azul en América?

— Mi mayor desafío ha sido empoderar a los escritores, ayudándolos a reconocer el valor y la trascendencia de su trabajo. Muchas veces, los autores no dimensionan el impacto que pueden tener en la vida de los niños, y mi labor es acompañarlos en ese proceso. La mayor satisfacción llega cuando ven su obra tomar forma, ya que trabajamos juntos en cada etapa. Ver la emoción en sus rostros cuando sostienen su libro impreso por primera vez es indescriptible. En ese momento, no solo ven materializado su esfuerzo, sino que muchas veces superan sus propias expectativas.

 

— ¿Qué crees que distingue la literatura infantil de América Latina?

— La literatura infantil en América Latina refleja realidades diversas, pero con un trasfondo común: sociedades que enfrentan desafíos constantes, con altos y bajos, pero con una inquebrantable lucha por salir adelante. A través de los libros, los niños no solo encuentran historias con las que pueden identificarse, sino también herramientas para empoderarse y creer en sí mismos. La literatura infantil les enseña que, a pesar de las dificultades, los sueños pueden alcanzarse con esfuerzo y determinación.

 

Sobre la influencia de la lectura en los niños:

 

¿Qué impacto crees que tiene la lectura en el desarrollo emocional y cognitivo de los niños, y cómo pueden fomentarla los padres y maestros?

— La lectura tiene un impacto profundo tanto en el desarrollo emocional como en el cognitivo de los niños. Desde el punto de vista emocional, fortalece los lazos familiares cuando se convierte en un hábito compartido, y fomenta la empatía al permitirles comprender distintas perspectivas y experiencias. En el aspecto cognitivo, amplía su vocabulario, mejora su capacidad de concentración y estimula la imaginación.

Como maestra, recomiendo dedicar al menos 15 minutos diarios a la lectura en familia. Este momento no solo promueve el hábito lector, sino que también se convierte en un espacio de conexión y diálogo. Es importante que, después de la lectura, cada miembro comparta su parte favorita de la historia y escuche la de los demás. A veces, las opiniones serán distintas, y eso les enseña a respetar y valorar diferentes puntos de vista. Sentirse escuchado y comprendido refuerza la autoestima del niño y cultiva relaciones familiares basadas en el amor, el respeto y la empatía.

Sobre tu trabajo como maestra:

 

¿Cómo ha enriquecido tu experiencia como maestra tu manera de escribir y de abordar los temas en la literatura infantil?

— Ser maestra me ha enseñado a ver el mundo a través de los ojos de los niños, a sumergirme en su universo mágico y a hablarles desde un lugar de autenticidad y cercanía. He aprendido cuán frágiles pueden ser, cómo una simple palabra puede elevarlos hasta el cielo o, por el contrario, hacerlos sentir pequeños. Esta sensibilidad me ha permitido escribir historias que los comprendan, los acompañen y les brinden herramientas para enfrentar sus emociones y desafíos cotidianos.

 

 

Un nuevo rol en la vida:

 

¿Cómo ha cambiado tu vida desde que asumiste tu nuevo rol como abuela?

— La llegada de mis nietos ha traído a mi vida un amor inmenso y una esperanza que no sabía que aún tenía dentro de mí. Perdí a mi padre hace 17 años y a mi madre hace 2. Ningún amor reemplaza a otro, pero el amor por los nietos ha sido un bálsamo para mi corazón.

Han llenado espacios de mi alma que sentía vacíos, dándome fuerzas, ilusiones y una alegría renovada. La vida me quitó a mis padres, pero me ha regalado a estos pequeños seres que, sin saberlo, están suavizando mi dolor y llenándome de luz.

 

 

Consejos para autores de literatura infantil

 

¿Qué recomendaciones les darías a los autores que desean publicar literatura infantil?

— Primero que todo, que no se desanimen. Es fundamental rodearse de personas que brinden críticas constructivas, aquellas que ayuden a mejorar sin desvalorizar el trabajo realizado. La literatura infantil debe estar impregnada de amor, ya que nuestras palabras tienen el poder de fortalecer la autoestima de los niños y sembrar en ellos pensamientos positivos que contribuyan a un futuro mejor y a una sociedad más empática.

Nuestros libros pueden convertirse en refugios para los niños, iluminando sus vidas con mensajes de amor y esperanza. No sabemos qué dificultades pueden estar atravesando, pero sí podemos ofrecerles historias donde se vean reflejados y que les enseñen que, aunque haya momentos difíciles, siempre hay una luz al final del camino. Presentarles situaciones con algún tipo de conflicto, pero con finales esperanzadores, les ayudará a comprender que después de la tormenta llega la calma, que tras la oscuridad de la noche, siempre amanecerá.

Una de las enseñanzas más valiosas que me dejó mi padre es que, ante cualquier situación negativa, siempre hay un lado positivo, aunque a veces esté oculto. Nuestra tarea como escritores es ayudar a los niños a encontrar esa luz, dándoles herramientas para afrontar la vida con resiliencia y optimismo.

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